"No son solo talleres. Son pausas para encontrar el amor propio."

Talleres presenciales para soltar, sentir, crear sin saber, y sentarte contigo sin juicio.

Cada taller es una invitación a volver a ti.


A través del arte, la escritura, la meditación o el silencio, abrirás espacios internos de escucha, sanación y creatividad.


Son encuentros íntimos, con alma, para reconectar con tu fuerza suave.

Perfectos si estás en un momento de cambio, búsqueda o simplemente necesitas un abrazo y un espacio seguro.

BENEFICIOS DE VIVIR MIS TALLERES

No es solo lo que haces, sino lo que despiertas en ti.

🧘‍♀️ Reconexión contigo misma

  • Te das el permiso de escucharte sin culpa.

  • Reconoces lo que sientes sin tener que explicarlo todo.

  • Recuperas tu energía emocional, mental y física.

🎨 Expresión creativa para liberar bloqueos

  • Arcilla, pintura, escritura… no necesitas técnica, solo ganas de expresarte

  • Transformas el juicio en juego y la rigidez en suavidad.

🤝 Conexión auténtica con otras mujeres

  • No vienes a fingir, vienes a compartir desde lo real.

  • Creas vínculos que sostienen, inspiran y reflejan.

  • Te das cuenta de que no estás sola en lo que sientes.

🛑 Pausa emocional real

  • Bajas del automático.

  • Parás la exigencia, la comparación, la autoexigencia.

  • Respiras sin tener que demostrar nada

Los talleres:

💌 ¿Cómo reservar tu plaza?

Para asegurar tu lugar, solo necesitas hacer una reserva de 10 €.

Una vez realizado el pago, te contactaré personalmente por WhatsApp para confirmar el taller que elijas y la fecha que mejor te venga (Las fechas se organizan según la formación de grupos mínimos.)


Si el grupo ya está completo, no te preocupes: podrás elegir otro taller o recibir la devolución íntegra de tu reserva.

🔒 Sin líos, sin letras pequeñas.
🌸 Solo compromiso real con tu bienestar.

Talleres

con esencia diferente.

La mayoría de talleres:

  • Te dan unas instrucciones, pero no conexión alma y cuerpo.

  • No conectas con las personas.

  • No profundizan ni te sostienen emocionalmente.

  • Están pensados desde el hacer algo bonito y no desde las emociones

  • Te llevas algo bonito que coge polvo pero no un cambio que ves a diario.

La mayoría de talleres:

  • Cada taller está pensado para que vivas una experiencia de cambio.
    Desde el ambiente, los materiales, la música, el ritmo, el grupo, la guía…

  • No vienes a hacerlo “bien”, vienes a ser tú.
    Aquí no se exige ni se compara. Te escuchas, se siente y se permite.

  • Están integrados con un propósito.
    No se quedan en una tarde bonita. Son parte de un proceso emocional completo.

  • Te llevas algo contigo:
    Una reflexión, una amiga nueva, algo creado desde el corazón, pintado por ti y un punto de inflexión.

  • Son vivenciales, terapéuticos y rituales.
    No solo aprendes: sientes, sueltas, creas, lloras, ríes, conectas.

Sobre mí, (Anaïs)... por qué estos talleres dejan huella.

Como muchas de vosotras, yo también he estado buscando respuestas en talleres, círculos de mujeres y retiros. Me encanta desconectar, cambiar de espacio, respirar otro aire…


Pero con el tiempo me di cuenta de algo: me iba con fotos bonitas, pero sin transformación real.


Solo un buen recuerdo guardado en una estantería, cogiendo polvo.

Hasta que me pregunté: ¿Y si en lugar de hacer algo bonito, creo algo que te haga un clic adentro?


Algo que no se olvida. Que no se puede guardar en una caja porque sigue vivo dentro de ti.

Así nacieron mis talleres.

Desde el ser, las emociones y el amor. Con herramientas que a mí me sanaron —el arte, la escritura, la meditación— no como escape, sino como camino de regreso a mí.

Eso es lo que hoy comparto contigo: espacios reales, íntimos y seguros,
donde puedes soltar, crear, escribir lo que no sabías que dolía, y volver a respirar con calma.

Y cuando lo haces en compañía de otras mujeres que también están volviendo a ellas…
la experiencia se vuelve algo que no se olvida. Una memoria viva.

Por eso tantas mujeres vuelven.
Porque no se llevan solo un cuaderno o un lienzo pintado.

Se llevan una sensación interna que no se apaga, una frase que hizo clic, una amiga nueva, y la certeza de que están volviendo a casa.

Yo no vengo a decirte quién deberías ser.


Estoy aquí para recordarte, con amor y presencia, que ya eres suficiente.


Y para acompañarte a volver a ti, sin prisa, pero sin pausa.